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Feb
2017
Sociales

13 errores comunes de los primeros auxilios

Las ganas de ayudar al presenciar un accidente pueden llegar a ser contraproducente si se desconocen ciertos aspectos.

Fuente: clarin.com

Presenciar un accidente puede ser muy traumático. Después de todo, nadie está preparado para vivir una situación así. Algunos lo toman con mayor serenidad, mientras otros se quedan paralizados sin saber qué hacer. Pero, sea como fuera, lo cierto es que la rápida reacción para asistir a los heridos puede ser vital, siempre que se tengan conocimientos básicos de los primeros auxilios. Es que sólo con las ganas no es suficiente, errores en los primeros auxilios pueden llegar a generar un mal peor.

Por lo tanto, veamos 13 pifias y cómo es la forma correcta


1- Sacar a un herido de un auto accidentado. Es común que ante un accidente de tráfico, muchos de los presentes se apuren para socorrer a las víctimas mientras marcan el 911 en el celular. La primera regla de oro en estos casos es no movilizar nunca a los heridos. “Salvo un peligro inminente de explosión o de caída de objetos, nunca hay que sacarlos del coche ni cambiarlos de lugar. Sólo hay que controlar cómo están”, asegura José Javier Varo, director del Servicio de Urgencias de la Clínica Universidad de Navarra. Es que existe el riesgo de que haya una lesión cervical. “Una fractura inestable de la columna cervical puede convertirse en una lesión medular si movilizamos a la víctima”, añade Varo.

Si el accidentado es un motociclista, no hay que quitarle el casco, “excepto que esté dificultando la respiración y comprometiendo la vida”. Sucede que lo importante es proteger la columna cervical. Pasa lo mismo si la víctima está tendido bocabajo: “hay que dejarla en esa posición y, en caso de tener que moverla, hacerlo como si fuera un bloque, entre varias personas”. Y, sobre todo, “nunca se debe que trasladar al accidentado hasta un hospital en un coche particular”.


2- Hacer un torniquete. Ejercer una presión suprema con bandas para contener una hemorragia es un recurso muy cinematográfico que no hay que reproducir en la vida real. “De eso se encarga, excepcionalmente, el personal sanitario”, asegura Varo. “A partir de la zona del torniquete se produce una disminución del flujo sanguíneo y existe un riesgo altísimo de necrosis y de futura amputación del miembro. La única excepción que se puede contemplar es si existe una hemorragia muy masiva y profusa”.

¿Qué es lo que se debe hacer? “Comprimir la herida con una venda o una tela limpia y elevar (si se puede) la extremidad que sangra”. Se debe mantener la presión sobre la herida entre cinco y diez minutos, “sin levantar la venda en mitad para comprobar si sigue o no sangrando la herida”.


3- Detener el sangrado de nariz. Desde niños, la mayoría de nosotros, quizás, hayamos aprendido que cuando nos sangra la nariz debemos taponar las fosas nasales para detener el sangrado. Pero esto es un error. “En las hemorragias nasales hay que inclinarse levemente hacia adelante, para que la sangre caiga hacia fuera y no vaya a la vía respiratoria”, indica el experto, y agrega: “No hay que taponar los orificios nasales, porque lo único que se consigue es retener la sangre, pero no la hemorragia”. Si transcurridos unos minutos no para el sangrado, debemos acudir a la guardia de un hospital.


4- Manteca en las quemaduras. No sirve. Lo que hay que hacer es colocar la zona quemada debajo de un chorro de agua fría durante 10 minutos. “Eso es lo primero que hay que hacer, porque el agua fría para el mecanismo lesional de la quemadura”. Después, se debe quitar la ropa si no está pegada a la piel, “pero si está adherida, jamás lo intente”.

Una vez que la quemadura se enfrió, se debe comprobar si se han producido ampollas. “Si no las hay, se trata de una quemadura de primer grado, y lo único que hay que aplicar es crema hidratante, nada de mantequilla, ni vaselina ni hielo”, insiste. “Si hay ampollas no muy grandes, hay que aplicar una pomada antibiótica y proteger la quemadura con un apósito durante unos días”. Nunca hay que pinchar las ampollas para quitarles el líquido, ni dejarles un hilo dentro. “Si hay varias, lo mejor es acudir a urgencias”.


5- Comprimir el diafragma cuando alguien se atraganta. Cuando alguien se atraganta y comienza a toser, lo ideal es es darle golpecitos en la espalda con la palma de la mano. “Hay que animarle a que tosa fuerte para que expulse lo atascado”, advierte Varo. La situación más grave que puede presentarse es cuando la vía área está completamente obstruida. “La persona no tose ni es capaz de respirar. Se lleva las manos al cuello, su cara pasa del rojo al azulado. En este caso hay que dar hasta cinco golpes en la espalda, entre los dos omóplatos. Si no se consigue que expulse el cuerpo, habrá que comprimir el estómago con la llamada maniobra de Heimlich”.


6- Incitar el vómito a un niño que se tragó con un objeto. No hay que hacer nunca, bajo ninguna circunstancia. Si el objeto que se traga es una moneda, no hay que preocuparse ya que “es un objeto redondo, sin aristas, y lo expulsará con las heces”. En cambio, si el cuerpo es cortante o punzante, “hay que llevarlo inmediatamente a urgencias, pero jamás provocar el vómito”.


7- Si un bebé ingerió lavandina darle leche para neutralizar el efecto. Se trata de otro error muy común. “No hay que darle de beber nada, ni leche ni agua ni ningún otro líquido. Nunca administramos un antídoto por boca, porque no son eficaces y pueden empeorar las lesiones. Tampoco hay que provocar el vómito, porque el líquido al pasar por el tubo digestivo hace daño al entrar y al salir”, insiste el médico. Lo correcto es llamar a la ambulancia y señalar que se trata de una intoxicación.


8- Provocar el vómito a quien se pasó de drogas. Ni en niños ni en adultos hay que recurrir a forzar el vómito para que salgan las drogas ingeridos. “Hay que consultar al 911”, aconseja el especialista. En el hospital se utiliza carbono activado para evitar que se absorba el medicamento. El lavado gástrico se hace cada vez menos.


9- Desinfectar una herida con agua oxigenada y antiséptico. “Basta con lavar la lesión, sólo con agua; y después aplicar un poco de povidona yodada (Pervinox). Una combinación más sencilla y con más poder desinfectante, según aseguran los manuales de primeros auxilios. Si la herida es grande, hay que colocar una gasa por encima y acudir al hospital”.


10- Comprimir el estómago de un ahogado para que expulse el agua. Esto lo hemos visto cientos de veces en muchas películas, pero no hay que hacerlo “porque puede pasar parte del contenido del estómago a los pulmones, empeorando la situación”, dice Varo. Ante un ahogamiento, lo correcto es seguir las directrices de la reanimación cardiopulmonar (RCP): mantener la vía aérea abierta, comprobar si respira y tiene pulso; si no lo hace, comenzar las maniobras de RCP 8. “Si el ahogado está inconsciente pero respira, se coloca de lado hasta que llegue la ambulancia”, aclara el médico.


11- Soplar en el ojo para eliminar un cuerpo extraño. Cuando entra algo en el ojo, la reacción inmediata es soplar e intentar retirar el objeto causante de la molestia con un pañuelo. “No es una buena idea, porque podemos provocar erosiones en la córnea. Lo más adecuado es lavar el ojo (con suero fisiológico o agua) para que el líquido arrastre el objeto hasta que salga. Llorar profusamente tiene un efecto parecido”, revela Vara.


12- Sacar un objeto que se ha clavado al cuerpo. Intentar extraerlo puede empeorar las lesiones. Por ejemplo, “un palo clavado en una pierna, tal vez afecte a una arteria, pero está conteniendo la hemorragia. Por eso, si es un objeto relativamente grande, hay que quitarlo en el quirófano para ir viendo hasta dónde ha llegado”.


13- Dar agua con azúcar ante una lipotimia. Es un recurso tan inocuo como ineficaz. Lo indicado es tumbar al afectado y mantenerlo con las piernas elevadas hasta que pase el síncope. “Abanicar o dar agua con azúcar no mejora nada”, concluye el experto.

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