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Oct
2017
Locales

Nota del diario El Argentino a Pablo Danna sobre la silla de ruedas anfibia.

ACTUALIZADOLlegamos a Pablo Danna por Dardo Legaria, de Radio Factory, que contó “una brillante idea tuvieron, el “profe” Pablo Danna y José Luis Zapata de proyectar y construir una silla de ruedas anfibia para personas con capacidades diferentes, para usar en la Pileta del Club Juventud Urdinarrain. La silla fue construída y armada íntegramente en nuestra ciudad”.

Fuente: Radio Factory
Ya en diálogo con EL ARGENTINO, Danna -profesor de educación física, dueño de un gimnasio y también preceptor en un colegio- contó “hace tres años que durante el verano coordino la pileta del Club Juventud de Urdinarrain. Y hace tiempo que me intereso en el tema de discapacidad”.
Antes de llegar a la historia de la silla, Pablo contó el antecedente que hubo, que también está en uso.
“Hace veinte que tengo una alumna ciega, a la que comencé dándole educación física y después, aeróbica. Siempre la integraba, pero había juegos en los que no podía hacerlo”.
“Busqué y encontré que en Gualeguay andaban en bicicleta tándem. Fuimos a probar allá y recuerdo que me dijo “qué lindo es sentir el viento en la cara”
“Ahí supe que no debía parar hasta tener una. Pero son caras, lo que complicó las cosas.
Pasó un tiempo sin que pudiéramos conseguirla, entonces empecé a idearla. Le conté a José Zapata, que es soldador, mi idea de hacer una bici doble y aceptó de inmediato”. “La hicimos y hace casi dos años que salimos a andar en bici con Brenda”, reseñó.
“Esto se conoció y el año pasado, el presidente del Club, que había visto en las instalaciones a una chica en silla de ruedas, consultó para ayudarla. Empezamos a buscar en google, hablé con mi amigo Gustavo Briosso, de Gualeguay, que es profesor de Educación física, Director de deportes allá y trabaja con la discapacidad. Le comenté la posibilidad de hacer una silla anfibia para pileta, parecida a las que se usan para el río y el mar.”
“Me dio una idea que llevé a José Zapata y tras un año de pruebas, logramos terminarla”.
A esta altura vale decir que la silla tiene una estructura de caño, una lona similar a la de una reposera donde va sentada la persona, unos flotadores y dos ruedas macizas de caucho. “Buscamos que no tuviera superficies que se oxiden. Y seguimos recibiendo ideas para mejorarla”, dijo Danna.
¿Cómo se organiza la utilización de esta silla?
“Tiene que haber un acompañante. La persona pasa de su silla a ésta, es llevada hasta la rampa y entra a la pileta. Los guardavidas están en el tema para ayudar. En cuanto al uso, hay pocas personas que la requieren, porque recién se está conociendo la existencia de esta silla. Creo que más adelante necesitaremos una o dos más.”
¿Es de tipo universal? preguntó EL ARGENTINO y Danna dijo “buscamos una medida intermedia. Acaba de probarla una persona de contextura chica y anduvo bien. Igual, la idea es hacer una silla pediátrica. También queremos que la persona pueda salirse de la silla para, sostenida de un flotador, tener la posibilidad de relajar las piernas y hacer algún trabajo”.
“La idea de la silla es básica, la hicimos para trabajar en el Club Juventud. No buscamos nada más que solucionar un problema. Llegamos a buen puerto y ya está. Tarea cumplida”, dijo Pablo satisfecho con los resultados.
Pero como algo tiene en vista, agregó “hace dos años estamos buscándole la vuelta a una bici para personas que no pueden pedalear con las piernas. Queremos que lo hagan con las manos, de manera de hacer una actividad física para bien de su salud. Podríamos hacer una tándem para llevarlos o hacer una como las de las competencias, pero éstas son para atletas que tienen fuerza porque están entrenados. Buscamos algo así como un punto intermedio”. En eso están Pablo y José ahora.
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